Entre 2010 y 2011, bajo supervisión de la Hochschule für Musik Carl Maria von Weber Dresden realicé trabajo de campo etnomusicológico en Marruecos. En el centro estaban la hermandad Gnawa y su práctica ritual. El trabajo resultante lleva el título “Música y trance: mecanismos y efectos en el ejemplo del culto Gnawa en Marruecos”. El trabajo fue evaluado con 1,0.
La investigación siguió un enfoque etnomusicológico clásico: observación participante, entrevistas con músicos y participantes en rituales, y participación directa en ceremonias de toda la noche. Una parte central consistió en aclarar lo que a menudo se llama de forma imprecisa “trance”. En su lugar trabajé con el concepto de estados alterados de conciencia y los entendí no como excepciones místicas, sino como desplazamientos dependientes del contexto en percepción, atención y experiencia corporal.
Un foco especial estuvo en los procesos musicales: la interacción entre tempo, repetición e intensificación; la relación entre ritmo y movimiento en la transformación de estados corporales y mentales; y el surgimiento de sincronización colectiva en sonido y gesto. Estas preguntas siguen en el centro de mi trabajo.
Desde entonces mi investigación se ha ampliado claramente: de la observación etnográfica a una investigación interdisciplinaria más amplia que incluye filosofía, psicología, neurociencia, ritual studies y estética. Me interesa especialmente el espacio ritual: la interacción entre condiciones externas como arquitectura, sonido, luz, olor, temperatura y constelación social con procesos internos como atención, emoción y percepción corporal.
Esto incluye preguntas como: ¿qué hace que un espacio actúe como umbral? ¿Cómo se entrelazan elementos sensoriales como música, movimiento, forma visual y olor para modificar la conciencia? ¿Qué papel tiene el grupo y cómo se relaciona la experiencia individual con el proceso colectivo? ¿Cómo pueden diseñarse estos espacios sin marco religioso, pero con profundidad y efecto reales?